Saltar al contenido
Jirafas, cebras y ñus pastando juntos en una loma abierta del Masai Mara

Guía

Ropa, colores que sirven y colores que no, binoculares, cámara, botiquín y adaptadores: la lista de equipaje real para un safari en Kenia, Tanzania o Uganda.

Ropa en tonos tierra y por capas, binoculares propios, protección solar, repelente, adaptador de enchufe británico tipo G y un bolso blando si el itinerario incluye avionetas. Se evita el azul y el negro, que atraen a la mosca tsetsé, y el camuflaje, que en varios países africanos es de uso militar restringido.

El caqui, el oliva y el beige no son un código estético heredado de las películas: son los colores que menos contrastan con el paisaje y los que menos calor acumulan bajo el sol del mediodía.

Hay dos colores que conviene dejar en casa por razones concretas. El azul y el negro atraen a la mosca tsetsé, que es exactamente el insecto con el que uno no quiere entablar una relación en el terreno. Y el camuflaje: en varios países africanos su uso está reservado a las fuerzas armadas y los civiles no pueden vestirlo, incluidos los turistas.

El blanco, por su parte, funciona hasta el primer camino de tierra. Después deja de ser blanco.

El error de equipaje más repetido es asumir que en el ecuador hace calor todo el día. Los safaris de la mañana salen antes del amanecer, en vehículo abierto y a mil quinientos metros de altura o más: hace frío de verdad. Cuatro horas después el sol está pegando fuerte.

Base

Camisas de manga larga livianas y de secado rápido. Protegen del sol al mediodía y de los mosquitos al atardecer, que es cuando pican.

Abrigo

Un polar o chaqueta liviana para las salidas del amanecer, y un cortaviento. En el vehículo en movimiento la sensación térmica baja varios grados.

Pantalón

Largo y cómodo. Los desmontables son prácticos aunque nadie los defienda por estilo.

Calzado

Zapatilla o bota cerrada y ya usada. Un safari se hace mayormente sentado, pero hay caminatas guiadas y no es el viaje para estrenar zapatos.

Sombrero y pañuelo

Sombrero de ala para el sol y un pañuelo o buff para el polvo, que en temporada seca es constante.

Si hay que elegir una sola cosa para llevar, son binoculares propios. No es un accesorio de aficionado: es la diferencia entre ver una mancha lejana y ver un leopardo.

Un formato 8x42 o 10x42 es el estándar razonable —el primer número es el aumento, el segundo el diámetro del objetivo en milímetros, que determina cuánta luz entra al amanecer y al atardecer—. Los vehículos suelen tener un par a bordo para compartir, pero compartir binoculares en el momento exacto en que aparece el animal no funciona.

Para la cámara, un teleobjetivo desde 200 milímetros es el mínimo útil y 400 es donde la cosa se pone interesante. Y un consejo que se aprende a la mala: no cambies de lente dentro del vehículo. El polvo de la sabana entra en todo y el sensor no perdona.

Adaptador tipo G

Kenia, Tanzania y Uganda usan el enchufe británico de tres patas planas a 240 voltios. El enchufe chileno no calza. Es el olvido más común del equipaje.

Batería externa

Muchos campamentos funcionan con generador en horario acotado y la corriente no está disponible toda la noche. Una batería externa cargada resuelve el problema de la cámara y del teléfono.

Linterna frontal

Cuando el generador se apaga, un campamento dentro de una reserva queda realmente a oscuras. Frontal y no de mano, para tener las dos manos libres.

Botiquín personal

Los medicamentos propios en su envase original, más lo básico: analgésico, antidiarreico, antihistamínico y curitas. Reponerlos en terreno no siempre es posible.

Repelente y bloqueador

Repelente con DEET para el atardecer y bloqueador de factor alto. El sol del ecuador en altura es más fuerte de lo que parece.

Bolsas herméticas

Para aislar cámara, documentos y cargadores del polvo. Con una advertencia importante: en Kenia las bolsas plásticas de un solo uso están prohibidas por ley desde 2017, con multas serias. Bolsas reutilizables, no de supermercado.

Copia digital de documentos

Pasaporte, seguro y pasajes guardados fuera de línea en el teléfono. Dentro de los parques la conexión es irregular y descargar algo puede no ser una opción.

Drones: su uso está prohibido en los parques nacionales de la región sin una autorización específica que se tramita con mucha anticipación y rara vez se concede a viajeros particulares. Llevarlo sin permiso puede terminar en decomiso en el aeropuerto.

Maleta rígida grande, si el itinerario incluye vuelos internos en avioneta. No entra en la bodega, y no es negociable en el mostrador.

Ropa de calle pesada para «las noches». Los lodges y campamentos de safari no tienen código de vestimenta formal. Nadie va a mirar tus zapatos.

Las dudas concretas que más nos llegan sobre este tema, respondidas sin rodeos.

¿Qué colores de ropa hay que evitar en un safari?

El azul y el negro, porque atraen a la mosca tsetsé, y el camuflaje, cuyo uso está reservado a las fuerzas armadas en varios países africanos. El blanco es legal pero poco práctico: dura limpio hasta el primer camino de tierra. Lo recomendable son tonos tierra: caqui, oliva y beige.

¿Hacen falta binoculares propios?

Sí. Es el objeto que más cambia la experiencia de un safari. Un 8x42 o 10x42 es el estándar razonable. Los vehículos suelen llevar un par para compartir, pero los mejores momentos duran segundos y compartir no alcanza.

¿Cuánto equipaje se puede llevar en un safari?

En los traslados por tierra no hay más límite que el espacio del vehículo. Si el itinerario incluye vuelos internos en avioneta, el límite habitual baja a unos quince kilos por persona en bolso blando, sin maleta rígida. Lo avisamos con anticipación cuando corresponde.

Atardecer sobre la sabana africana con una acacia recortada contra el sol y cebras al fondo

Diseñamos experiencias que se adaptan a tu ritmo, a tus intereses y a la forma en que deseas estar ahí.